Todos alguna vez hemos rellenado una botella de plástico para volver a utilizarla, pero….¿puede ser este gesto perjudicial para nuestra salud?
 
Se ha demostrado que determinados envases de plástico pueden desprender pequeñas dosis de productos químicos peligrosos para la salud. ¿Os habéis fijado en el etiquetado de algunas botellas de plástico, en las que aparece un símbolo advirtiéndonos de que la botella es de un solo uso? La razón de este mensaje no es incitarnos a comprar otra botella cuando ésta se nos ha acabado, sino evitar que el envase comience a soltar sustancias nocivas. Este tipo de botellas, están pensadas para ser utilizadas una vez y no rellenarlas, ya que una vez abiertas y roto el vacío comienzan a degradarse. 
 
 
De todos los componentes que pueden pasar al alimento el más peligroso es el BISPHENOL A (BPA). Esta sustancia se añade a los plásticos para evitar su rigidez y conseguir que el plástico sea más maleable para obtener el diseño y forma del envase deseado.
 

¿Y cómo afecta esta sustancia a nuestro organismo?

 
El Bisphenol A se comporta en nuestro cuerpo de la misma manera que lo haría una hormona femenina, provocando: problemas reproductivos, alteraciones del sistema nervioso, diabetes, cáncer y anormalidades del desarrollo embrionario entre otras. 
 
Esta sustancia es tan peligrosa que desde el año 2011 está prohibida su utilización en alimentación para bebés en toda la Unión Europea. 
 
Pero claro, los envases de plástico y la alimentación están íntimamente ligados por motivos de higiene y conservación. Aún así, podemos hacer mucho para evitar o minimizar la ingesta de estos productos. 
 

¿Y entonces qué hacemos?

Lo primero es identificar qué envases contienen plástico, pondré un ejemplo: ¿Diríais que las latas de conserva lo llevan? Por increíble que parezca así es. Esa apariencia nacarada que vemos en ocasiones en la superficie interior se llama «laca» y está compuesta por sustancias plásticas.
 
Lo siguiente es evitar exponer todos estos envases al calor ya que al aumentar la temperatura se produce mayor migración de estos componentes tóxicos al alimento o la bebida. De la misma manera os aconsejo que evitéis calentar los alimentos en el microondas en recipientes de plástico.
 
Por otra parte es conveniente que, por ejemplo, aquellas botellas de plástico que reutilicemos todos los días para beber en el trabajo o en casa las sustituyamos por botellas de vidrio. 
 
Por último hay que saber elegir entre los alimentos envasados, cuáles lo están en plásticos más seguros, pero  ¿cómo lo podemos saber?. De una forma muy sencilla, mirando el código de reciclaje que aparece en la base del envase.
 
Conclusión 
 
En definitiva os animo a tener curiosidad y mirar el tipo de plástico de los envases. Si tenemos en cuenta estos cuatro consejos podemos minimizar la exposición a estas sustancias tóxicas.

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