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Volt1Con una revelación oficial a la prensa seguida de un multitudinario evento en el Centro de Convenciones de la llamada Ciudad Empresaria de Córdoba, se llevó a cabo el lanzamiento de la primera marca argentina de autos 100% eléctricos “diseñados, desarrollados y fabricados” en esta ciudad.

El empresario Daniel Parodi, creador del ambicioso proyecto, se encargó de describir los atributos, no tanto del vehículo en cuestión, si no de lo que insistió en considerar como un emprendimiento tecnológico con una propuesta disruptiva en todo sentido: innovación aplicada en el diseño, en el sistema de fabricación a partir de “células de producción”, en los materiales de la carrocería y en la forma de comando del auto con tecnología 100% digital.

Embargado por el entusiasmo, este ingeniero proveniente de una familia empresaria de Córdoba dedicada a materiales para la construcción, explicó que además de la premisa de cuidado ambiental por tener cero emisiones, el concepto de funcionamiento del Volt incorporará tecnologías de Big Data, IoT (Internet de las cosas), conectividad total, y hasta el concepto de ‘blockchain’, que daría pie más adelante a generar una criptomoneda propia para las transacciones.

A propósito, también explicó que los modelos de la marca se comercializarán exclusivamente en forma digital: Los compradores podrán hacerlo desde los próximos días a través de la página web de la firma.

Sin poder dar mayores especificaciones técnicas del modelo presentado, Parodi se enfocó en contar que lleva realizada una inversión de alrededor de 200 millones de pesos en el desarrollo del proyecto, con sede en esta “Ciudad Empresaria” (él mismo es el dueño del predio) donde se montó un “laboratorio” de unos 2.000 m2. Hasta ahora montaron las primeras cuatro unidades “de pre serie” (se exhibieron dos aunque por momentos se aludía a ellos como “prototipos”)  y allí mismo apuntan a montar la primera célula de producción en serie, a partir de enero 2019.

La idea posterior a esa etapa es que se puedan abrir nuevas células en cualquier lugar “del país, o de otros países del continente de acuerdo a la demanda que se presente”, aunque todavía no parece clara la inversión que sería necesaria para ello, ni hay más detalles de ese eventual sistema de franquicias productivas.

El empresario también remarcó la importancia de las alianzas con las que nace Volt: la plataforma tecnológica de IoT Webee.io de “ingenieros cordobeses basados en Silicon Valley”; la compañía de seguros Zurich, con una “cobertura especial para autos eléctricos” y sistemas de reposición inmediata entre otras cosas; y el servicio de emergencias SOS que aportaría logística para las entregas de los vehículos comprados en cualquier parte del país.

Javier Moyano, a cargo de la ingeniería del producto, fue el encargado de aportar mayores datos técnicos del e1. Explicó que se descartó el uso de partes metálicas en la carrocería, y en cambio se utilizaron piezas creadas con material “Unifilo”, con una técnica que se llama LRTM (Light Resistance Transform Molding).

Este material “es moldeado por un robot a partir de una sola hebra, randómicamente distribuida sobre una cinta transformadora que genera una especie de tela. Eso lleva un apresto térmico en una matriz que le da la forma y se coloca en una máquina inyectora de resinas para curar la pieza. Esas piezas, unas 50 en total se ensamblan para formar la carrocería”, explicó Moyano.

Ello da como resultado un peso de menos de 100 Kg, aseguró, tras resaltar que “no tiene piezas metálicas con excepción de las suspensiones, motores y llantas”.  El peso total del vehículo (contando las baterías y motores) es de 350 kg, remarcó.

En cuanto al conjunto mecánico, baterías y motores son comprados a distintos proveedores especializados de China. Moyano explicó que si bien no existe un acuerdo específico con ningún proveedor en particular, el diseño de estos conjuntos fue realizado a pedido específicamente para este modelo.

El plano de la seguridad da lugar a la polémica: según afirmaron tanto Moyano como Parodi, el e1 se inscribe en la nueva categoría de vehículos “L7E” (por disposición del Ministerio de Producción de enero de este año) de hasta 15 Kw de potencia y menos de 500 Kg de peso sin contar las baterías. Para esta categoría “no es exigible el uso de sistemas ABS ni otros dispositivos de seguridad activa”, aseguran. De allí que el Volt e1 sólo equipa un Airbag para el conductor como toda protección activa. La homologación está en proceso y esperan obtener el certificado de seguridad y la habilitación correspondiente “en los próximos meses”.

En cuanto al diseño, “con forma de perfil alar”, Moyano explicó que responde a la necesidad de “lograr la máxima eficiencia aerodinámica”, para lo cual afirmó, se hicieron pruebas de túnel de viento en FADeA, la ex fábrica militar de aviones de Córdoba.

Pero el nacimiento de Volt como marca automotriz parece ir más allá del detalle de este e1, y se funda principalmente en declamaciones futuristas.

Fuente: Autoblog.com.ar

Con una revelación oficial a la prensa seguida de un multitudinario evento en el Centro de Convenciones de la llamada Ciudad Empresaria de Córdoba, se llevó a cabo anoche el lanzamiento de la primera marca argentina de autos 100% eléctricos “diseñados, desarrollados y fabricados” en esa ciudad.

El empresario Daniel Parodi, creador del ambicioso proyecto, se encargó de describir los atributos, no tanto del vehículo en cuestión, si no de lo que insistió en considerar como un emprendimiento tecnológico con una propuesta disruptiva en todo sentido: innovación aplicada en el diseño, en el sistema de fabricación a partir de “células de producción”, en los materiales de la carrocería y en la forma de comando del auto con tecnología 100% digital.

Embargado por el entusiasmo, este ingeniero proveniente de una familia empresaria de Córdoba dedicada a materiales para la construcción, explicó que además de la premisa de cuidado ambiental por tener cero emisiones, el concepto de funcionamiento del Volt incorporará tecnologías de Big Data, IoT (Internet de las cosas), conectividad total, y hasta el concepto de ‘blockchain’, que daría pie más adelante a generar una criptomoneda propia para las transacciones.

A propósito, también explicó que los modelos de la marca se comercializarán exclusivamente en forma digital: los compradores podrán hacerlo desde el próximo lunes a través de la página web de la firma.

Si bien se preveía que la presentación también incluiría al modelo w1, similar al e1 pero con configuración de utilitario, hubo “problemas de último momento” que lo impidieron.

Sin poder dar mayores especificaciones técnicas del modelo presentado, Parodi se enfocó en contar que lleva realizada una inversión de alrededor de 200 millones de pesos en el desarrollo del proyecto, con sede en esta “Ciudad Empresaria” (él mismo es el dueño del predio) donde se montó un “laboratorio” de unos 2.000 m2. Hasta ahora montaron las primeras cuatro unidades “de pre serie” (se exhibieron dos aunque por momentos se aludía a ellos como “prototipos”)  y allí mismo apuntan a montar la primera célula de producción en serie, a partir de enero 2019.

La idea posterior a esa etapa es que se puedan abrir nuevas células en cualquier lugar “del país, o de otros países del continente de acuerdo a la demanda que se presente”, aunque todavía no parece clara la inversión que sería necesaria para ello, ni hay más detalles de ese eventual sistema de franquicias productivas. Cada célula de producción podría armar un promedio de 300 unidades, remarcaron, aunque fue difícil especificar si se referían a unidades por mes o por año.

El empresario también remarcó la importancia de las alianzas con las que nace Volt: la plataforma tecnológica de IoT Webee.io de “ingenieros cordobeses basados en Silicon Valley”; la compañía de seguros Zurich, con una “cobertura especial para autos eléctricos” y sistemas de reposición inmediata entre otras cosas; y el servicio de emergencias SOS que aportaría logística para las entregas de los vehículos comprados en cualquier parte del país.

Javier Moyano, a cargo de la ingeniería del producto, fue el encargado de aportar mayores datos técnicos del e1. Explicó que se descartó el uso de partes metálicas en la carrocería, y en cambio se utilizaron piezas creadas con material “Unifilo”, con una técnica que se llama LRTM (Light Resistance Transform Molding).

Este material “es moldeado por un robot a partir de una sola hebra, randómicamente distribuida sobre una cinta transformadora que genera una especie de tela. Eso lleva un apresto térmico en una matriz que le da la forma y se coloca en una máquina inyectora de resinas para curar la pieza. Esas piezas, unas 50 en total se ensamblan para formar la carrocería”, explicó Moyano.

Ello da como resultado un peso de menos de 100 Kg, aseguró, tras resaltar que “no tiene piezas metálicas con excepción de las suspensiones, motores y llantas”.  El peso total del vehículo (contando las baterías y motores) es de 350 kg, remarcó.

En cuanto al conjunto mecánico, baterías y motores son comprados a distintos proveedores especializados de China. Moyano explicó que si bien no existe un acuerdo específico con ningún proveedor en particular, el diseño de estos conjuntos fue realizado a pedido específicamente para este modelo.

El plano de la seguridad da lugar a la polémica: según afirmaron tanto Moyano como Parodi, el e1 se inscribe en la nueva categoría de vehículos “L7E” (por disposición del Ministerio de Producción de enero de este año) de hasta 15 Kw de potencia y menos de 500 Kg de peso sin contar las baterías. Para esta categoría “no es exigible el uso de sistemas ABS ni otros dispositivos de seguridad activa”, aseguran. De allí que el Volt e1 sólo equipa un Airbag para el conductor como toda protección activa. La homologación está en proceso y esperan obtener el certificado de seguridad y la habilitación correspondiente “en los próximos meses”.

En cuanto al diseño, “con forma de perfil alar”, Moyano explicó que responde a la necesidad de “lograr la máxima eficiencia aerodinámica”, para lo cual afirmó, se hicieron pruebas de túnel de viento en FADeA, la ex fábrica militar de aviones de Córdoba, que en los ‘90 pasó por manos del constructor Lockheed Martin y luego volvió al gerenciamiento del Estado argentino.

Según explican, la carrera previa del ingeniero Moyano en la industria aeroespacial, habría influido en la aplicación de tecnología de origen militar, no solamente en ese diseño “alar” de la carrocería y el uso de materiales súper livianos, sino también en la “encriptación de la aplicación celular a través del cual se enciende el auto”. Es decir: no usa llave si no que se accede al vehículo, se enciende el motor y se pueden comandar absolutamente todas las funciones a través de una aplicación en el Smartphone.

Lo anterior abriría un sinnúmero de posibilidades de manejo remoto “a través de wi fi”, con geolocalización en todo momento y todo lugar, historial de consumos, usos,  trayectos, nivel de baterías, etc.

Hasta allí, las descripciones del Volt e1 con su potencial tecnológico, disruptivo, súper eficiente y fácil de operar, habían llevado las expectativas a su punto máximo. Con la develación del producto terminado, esas expectativas cayeron desde niveles estratosféricos al ras del piso: además de un diseño poco armónico y desprolijo, en la única unidad exhibida se podían notar a simple vista gruesos defectos de ensamble, pobreza en las terminaciones y poco cuidado en los detalles. Luego de la presentación a la prensa se sumaría una segunda unidad para la presentación al público en general, con no mejor suerte en cuanto a la calidad percibida.

Pero el nacimiento de Volt como marca automotriz parece ir más allá del detalle de este e1 (o del misterioso w1), y se funda principalmente en declamaciones futuristas y en un fuerte voluntarismo, no sólo de sus impulsores privados, si no de un amplio arco político.


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