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Por Fabián García - EnRedacción

de la sota 4w 1Todo tiene un final. José Manuel De la Sota lo encontró a más de 150 kilómetros por hora y contra un camión en la ruta que fue su obsesión: la 36. La muerte le impidió hacer el último intento para llegar a la Presidencia, su sueño pendiente. Sin el “Gallego”, Córdoba se quedó sin el último dirigente que proyectaba su figura más allá de las fronteras de la provincia.

De la generación de los ’70, fue quizá el más lúcido de los peronistas de la provincia y también el que llegó más lejos: Fue protagonista de la Renovación Peronista de fines de los ’80; desbancó al radicalismo después de dieciséis años en el poder en diciembre de 1998, abriendo un ciclo que todavía no se cerró con el justicialismo al frente del Ejecutivo; y, por cierto, seguía siendo el único con alguna posibilidad -al menos teórica- de presidir el país.

De la Sota era un peronista que militó en Guardia de Hierro, la derecha del movimiento fundado por Juan Domingo Perón en los ’70. Fue funcionario de ese sector y de los representantes del interventor Lacabanne en la Municipalidad de Córdoba. Luego abrazó al neoliberalismo en los ’90 y como gobernador de la provincia. Desde el año pasado proyectaba su futuro con la idea de superar la grieta entre el populismo y la derecha de Mauricio Macri, apelando a la genérica definición de la “unidad” de los peronistas, incluida Cristina Fernández de Kirchner.

Como el radicalismo, el PJ cordobés ha tenido una impronta conservadora comparado con el del resto del país. En ese contexto, el ex gobernador era uno de los dos cordobeses que hasta ahora había podido trascender parcialmente las limitaciones que impone ese pensamiento y cultura en el centro y sur del país. El otro, había sido el radical Eduardo Angeloz, fallecido justamente el año pasado, que en 1989 había sido derrotado por Carlos Menem en la elección presidencial.

El ex gobernador De la Sota fue sin duda un pragmático al extremo, que no dudó nunca en sus giros para acercarse al poder. Su carta de caudillo local la obtuvo cuando “jubiló” en 1985 a Raúl Bercovich Rodríguez. Fue artífice de la elección de Domingo Cavallo como diputado nacional en 1987, protagonista de la Renovación junto a Antonio Cafiero en 1988 y menemista tardío para ganar la gobernación provincial el 20 de diciembre de 1998, cuando Unión por Córdoba postuló y convirtió en intendente a Germán Kammerath en la capital. Como gobernador impulsó políticas de sesgo neoliberal, e incluso intentó privatizar el Banco de Córdoba y EPEC en los inicios de su primera gestión, pero fracasó por la crisis de la Convertibilidad. Más tarde fue opositor del modelo populista de desendeudamiento externo, desarrollo del mercado interno y sustitución de importaciones de los Kirchner.

Luego de su último período como gobernador (2011-2015) se radicó en Río Cuarto, creó una marca de ropa bautizada “El Hombre” y se dedicó a la actividad comercial y académica. Se preparaba ahora para lanzar un programa de TV con el que intentaba reinstalarse como aspirante a la presidencia en 2019.

Aparece sospechado en el caso Odebrecht a partir de uno de sus grandes aciertos: haber contratado a los consultores políticos Duda Mendoza y Joao Santana para hacer sus campañas políticas desde principios de los ’90. Justamente Santana está involucrado en una de las causas de corrupción más importantes de la historia. Con ellos, encontró la fórmula para derrotar a la UCR e instalarse en el poder de Córdoba.

Quizá la vez que estuvo más cerca de convertirse en candidato a presidente con todas las posibilidades, fue cuando Eduardo Duhalde lo eligió para ser su representante en las elecciones de 2003.

Quizá la vez que estuvo más cerca de convertirse en candidato a presidente con todas las posibilidades, fue cuando Eduardo Duhalde lo eligió para ser su representante para los comicios de 2003. Carlos Reutemann había desistido de liderar al duhaldismo en las urnas y el entonces presidente jugó sus cartas por De la Sota. Sin embargo, el cordobés fracasó en su intento de ser reconocido en la provincia de Buenos Aires y el estratégico conurbano, las encuestas no lo favorecieron, y entonces debió retirarse. Paradójicamente hizo lugar al inicio de un ciclo populista porque fue Néstor Kirchner el elegido para enfrentarse con Menem. Lo demás es conocido: el riojano ganó en primera vuelta, pero no se presentó al “ballotage” y el patagónico fue electo presidente. A partir de allí, el Gallego quedó convertido en un dirigente del “cordobesismo”, que con “idas y vueltas” se enfrentó con los Kirchner y facilitó el triunfo de Mauricio Macri en 2015, cerrando -al menos, temporalmente- el ciclo de Cristina Fernández de Kirchner y el populismo en el poder.

z schiaretti de la sota 1wSU CARRERA POLÍTICA: TRES VECES GOBERNADOR DE LA PROVINCIA
Fue secretario de Gobierno de la Ciudad de Córdoba y luego candidato a intendente de Córdoba por el Partido Justicialista en 1983. Además, fue secretario General de su partido elegido por la Renovación Peronista en Río Hondo en el año 1985. En 1988 acompañó a Antonio Cafiero en la fórmula presidencial frente a Carlos Menem y Eduardo Duhalde.

Electo diputado nacional por Córdoba desde 1985 a 1989; constituyente en Córdoba por el Partido Demócrata Cristiano en 1986; presidente del Partido Justicialista de Córdoba y candidato a gobernador en 1987 y 1991.

Fue embajador ante Brasil entre 1990 y 1992. Además, fue electo senador nacional por la provincia de Córdoba por el período 1995-2001.

En 1999 se convirtió en el gobernador de la provincia y fue reelecto por el período 2003-2007. En tanto, en 2011 fue electo como gobernador hasta 2015. Sería su último período.

Posteriormente, el 1 de diciembre de 2014 fue proclamado como precandidato presidencial por el Partido Demócrata Cristiano. El 29 de abril -de 2015, De la Sota dio a conocer el acuerdo entre el Partido Demócrata Cristiano y el Frente Renovador, dirigido por Sergio Massa, para competir entre sí en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) nacionales. La alianza Unidos por una Nueva Alternativa obtuvo un 20,57% de los votos en las Paso, aunque Massa sacó ventaja con el 14,32%, mientras que De la Sota obtuvo el 6,24% y quedó inhabilitado para las elecciones generales.


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